Alsacia

Dia 3: Castillo de Haut-Koenigsbourg – Niedermorschwihr – Turkheim – Euguisheim – Colmar

By on 28 noviembre, 2017

El despertador sonaba a eso de las 8.00 de la mañana y los rayos de Sol empezaban a entrar por la ventana de nuestra habitación. En un periquete estábamos desayunando y preparados para volver a salir a explorar.

Nuestro destino era el castillo de Haut-Kœnigsbourg, como era domingo y primero de mes todos los museos y monumentos en Francia son gratuitos.

Este castillo es el más visitado de Francia, construido en el siglo XII para vigilar las rutas comerciales de la zona. Está situado en la cima de una montaña y hay 150 plazas aproximadamente de aparcamiento para coche totalmente gratuitos.

Nosotros, al llegar tan pronto no encontramos a mucha gente y la duración de la visita fue de 1.30 aproximadamente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El castillo está totalmente reconstruido ya que durante la Guerra de los Treinta Años, fue reducido a cenizas. En el siglo XX fue mandado reconstruir y así luce en nuestros días.

 

 

 

 

36 minutos en coche nos separaban de nuestro próximo destino NIEDERMORSCHWIHR.

Llegamos y siguiendo con nuestra suerte, aparcamos a la primera. Nos pareció un pueblito muy bonito (como todos los de Alsacia) dimos un paseo por sus calles y tomamos un chocolate caliente para coger energía.

 

 

 

 

 

 

 

El siguiente destino que tocaba visitar estaba a 6 minutos en coche, TURCKHEIM, al estar tan cerca paramos a visitarlo antes de comer.

Nuestra sorpresa llegó cuando llegamos y apenas tenía 3 puestos navideños y las calles no estaban demasiado decoradas, bueno para lo que estábamos acostumbrados hasta el momento.

Eso si, nos impresiono, al llegar a la plaza principal el precioso y curioso calendario de Adviento que tenían.

Cada día a las 17h se abre una ventana. Nos pareció un calendario de adviento muy curioso, a vosotros no?

El estómago empezaba a quejarse y como sabéis Javi no perdona la comida así que nos pusimos en marcha con nuestro penúltimo pueblo y allí decidimos comer.

El camino hasta llegar a Eguisheim fue de unos 13 minutos en coche, aparcamos en un gran parking de tierra en el cuál no pagamos y nos volvió a surgir el miedo de si al llegar, estaría nuestro coche.

Eguisheim, tiene un encanto especial, sus calles adoquinadas, sus colores en la arquitectura, sus placitas llenas de puestecitos y su amable gente nos cautivó.

Comimos en un puesto de una de las plazas, un tipo de sándwich con Chucrut, que estaba para chuparse los dedos y de postre como ya era costumbre la crepe de Nutella.

Era casi imposible caminar, porque a cada segundo, había algo que fotografiar o fotografiarse.

Con el estómago lleno y la cámara llena de instantáneas nuevas, poníamos rumbo por fin al sitio donde más ilusión nos hacía…

COLMAR, es más que esa esquina tan iluminada, que estáis hartos de ver en las fotos de Google o Pinterest… Colmar es una ciudad preciosa y grande, un sitio con un encanto impresionante y aunque sea el noveno pueblo que veas adornado con sus luces y demás, será como si no hubieras visto uno antes.

Tardamos en llegar 18 largos minutos, que a nosotros nos parecieron más. Llegamos a eso de las 15h aproximadamente y sabíamos que hasta que no se encendieran las luces por mucho frio que hiciera íbamos a pasear por sus calles.

Al llegar, aparcamos el coche en un parking que supuestamente era de pago, pero al ser domingo unos locales de allí nos dijeron amablemente que no hacía falta pagar.

Desde el parking hasta lo que es la zona mas céntrica, tardamos 10 minutos caminando. Y cuando empezamos a ver todas sus calles, todos sus rincones, no podíamos parar de hacer fotos y disfrutarlo a partes iguales.

 

 

 

 

 

 

 

 

Como hemos dicho anteriormente, en Colmar si encontramos a gente, más bien a mucha gente, había momentos que era difícil, el caminar por sus calles, pero nada nos importó.

El centro de la ciudad antigua, bien conservada, alberga varios edificios, a veces de gran tamaño, de estilo gótico alemán y primer renacimiento, así como antiguas iglesias, entre las cuales la colegiata de San Martín es la mayor y más notable.

Colmar, tiene nada más y nada menos que 5 mercadillos navideños, así que lo mejor es perderse por sus calles y disfrutar de todo lo que nuestros ojos ven a cada segundo.

Le suelen llamar, la ‘Pequeña Venecia’ porque está rodeada de canales y se asemeja en pequeña escala a la famosa Venecia.

 

 

 

 

 

 

 

 

Nosotros no pudimos evitar fotografiarnos 2000 veces por si alguna no salia bien, o es que a vosotros no os pasa?

      

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y cuando parecía que no podíamos ver cosas mas bonitas BOOM se hizo la luz…

          

 

 

 

 

 

 

 

No podíamos parar de gritarnos: ‘Mira este’, ‘Ala, mira esto’ y con la misma ilusión que los niños que por allí andaban flipando con todo ese espectáculo.

Nos negábamos el irnos de Colmar, nos mirábamos y decimos vamos por esa calle a mirar que encontramos y así sucesivamente, el frio ya calaba en los huesos y dimos nuestro ultimo paseo por esa ciudad tan mágica…

Y así acabó nuestro penúltimo día en Alsacia, de camino en coche hacia Mulhouse de nuevo con la ilusión de un niño.

 

 

 

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